martes, 3 de febrero de 2015

TA en BA

Hacía mucho calor, pero mucho. Las quilmes heladas entraban como agua. Estábamos en Boedo, barrio del tango y también de Timbre4 , la casa madre de las producciones de Claudio Tolcachir.
Y durante dos semanas, la sede del Temporada Alta en versión porteña.


¿Saben cuando se cruzan a alguien por la calle que fuera de contexto no logran ubicar? Y cuesta un rato hasta que te cae la ficha y decís "ahhh, pero si es fulano!"
Mi sensación era así, igualita, de extrañamiento total, de no lograr hacer cuadrar la gente con el lugar con el concepto con el idioma. Nada encajaba.

Lobby veraniego

Y es que hablar catalán en Buenos Aires con Narcís...
Ver un Non Solum donde el fontanero en pelotas pasa a ser el plomero desnudo...
Comer milanesas a la napolitana en San Telmo con mi actor predilectísimo...
¡¡Hacer un Temporada Alta en tirantes y sandalias!!!!! 
Si me lo cuentan antes, en serio que no me lo creo.

Eso sin contar con la visión de acomodadores vestidos de socorristas, de piscinitas de plástico llenas de cervezas de cortesía que se entregaban antes de entrar al show, pa' entrar con más ganas, vamos (costumbre a exportar!)
Una inauguración con muuuy bajo nivel de estress comparada con la otoñal, vamos.

La impagable pelopincho de cervezas! 
  
El acomodador-socorrista (Helens, yo creo que visto lo visto tenés que replantear el look de tu equipo!!)

Pasados los días y asumida la situación, realmente la experiencia de ver cómo funciona todo del lado de acá fue brutal. El equipo de Timbre es chiquito y multitask, pero tremendamente eficiente y simpático a más no poder.
El público hasta ahora quedó encantado con las obras, y los actores por su parte, enamorados de la calidez con que eran recibidos.

Y es que vale, aceptémoslo, los argentinos no seremos los mejores gobernando un país.. pero como público teatral... ¡¡somos lo más!!!


El equipo porteño-català!



lunes, 2 de febrero de 2015

Bahia y la alegría


Carnaval y fútbol, playas y favelas, Caetano y Amado.. pero ante todo alegría es la primera palabra que se me viene a la cabeza si pienso en Brasil.
Este país inmenso que está "acá al lado" era para mi hasta ahora un gran desconocido. Primero porque el concepto de cercanía en América es bien diferente al europeo -unos 650 kms hasta la frontera más cercana-  y segundo porque en mis épocas adolescentes, entre el escaso presupuesto y el ansia de pueblos originarios, las mecas siempre fueron Bolivia y Perú, como muuucho el norte de Chile.
A Brasil se lo veía como un destino de ricos tomando caipirinhas panza al sol, cosa que en aquel entonces no me parecía seductora..

Pelourinho, plaza central
Felizmente, hace un par de semanas se rompió por fin la veda brasileira y convidada por mi mai hice vacaciones al cubo.
Avión gracias, surcamos los 4.300 kms. que nos distanciaban de la perla nordestina: San Salvador de Bahia, la mítica primera capital brasileira. Tierra generosa en poetas, músicos y escritores; adoradora de orixás de nombres tan seductores como Iemanjá, Exú, Burukú, Logum.. Culturalmente, riquísima.

 
Jugadores de dominó, por suerte de las pocas cosas no a la venta en el casco histórico..

No sé por qué yo venía con la idea que Bahia era chiquita, caminable; que con los 6 días que teníamos nos sobraría. Pero nomás llegar y agarrar una autovía de 6 carriles presentí que lo de ir a pie a todos lados iba a ser algo así como una utopía.
De todas formas, impregnadas ya del ritmo tranquilón pero siempre positivo de los bahianos, nos dispusimos a recorrer hasta donde las piernas nos dieran.

Vistas desde Rio Vermelho

El primer día lo dedicamos a hacer una exploración del Pelourinho, el archifamoso barrio histórico. Según los autóctonos, el casco antiguo mais grande de toda latinoamérica (¡¡y no lo dudo!!). Callejuelas empedradas que suben y bajan, salpicadas de casitas coloniales pintadas con colores vivos, museos variopintos y una seguidilla infinita de tiendas de artesanías, bares y restaurantes para satisfacer todas las necesidades del turista actual (wifi included).

 vistas del Pelô
Cuando la ciudad se fundó allá por el 1550, el centro se construyó por razones defensivas en la parte alta a  unos 80 mts encima de la costa. En una de sus plazas estaba situada la picota, elemento infaltable para tener a raya a la población local y del cual deriva el nombre del barrio: pilori es picota en francés según nos explicaron, y de ahí a Pelourinho hubo un pasinho. Ahora, el por qué deriva del francés en lugar del portugués, es un misterio todavía...
En los años ´50 la zona había devenido en gueto marginal, territorio de putas y maleantes. Pero pasadas las dictaduras, y gracias el nunca bien ponderado aval de la Unesco, en los ´80 entró en un proceso de rehabilitación pro-industria turística.
Que en el camino a muchos de los vecinos de toda la vida se los haya invitado a irse para no desentonar con la mise en scene colonial es un detalle..
Lo cierto es que ha quedado innegablemente lindo, pero también debo decir que me hubiera encantado verlo con sus putas tomando agüita de coco repatingadas en el vano de una puerta, a la espera de clientes. Y es que ahorita a los únicos que se ve en esa postura es a los miembros de la ubicua Policía Militar, resguardadora oficial de todas las zonas turísticamente apetecibles.


Arriba de todo, Egreja de Bom Viagem. Abajo, claustro de la Egreja de San Francisco

La herramienta de Jorge Amado

Pero los colonizadores portugueses no solo dejaron lindas casitas, maravillosas iglesias azulejadas y elevadores. Por suerte o desgracia, introdujeron la materia prima fundamental que conformaría la esencia de la cultura bahiana: los esclavos.
A diferencia de otros lados de Brasil donde venían de Angola o Mozambique, los esclavos que acá fueron a dar eran mayoritariamente del golfo de Benin. Sus ritos yorubas mixturados con la tradición católica fueron la masa madre de cosas tan fabulosas como el candomblé (la religión afro-brasileira que practica gran parte de la población bahiana), la capoeira, instrumentos y ritmos musicales y, last but not least.. la deliciosamente sabrosinha comida bahiana.

 Preparando a Iemanjá para su fiesta del 2 de febrero.

 
Cintas de oración para Nosso Senhor do Bonfim










Muestra callejera de alumnos de la escuela Olodum

Como se podían imaginar, el apartado gastronómico no podía fallar.
Y acá la "prota" es sin duda alguna la moqueca, el mestizaje hecho cazuela. Unión armoniosa de continentes: leche de coco y aceite de dendé de África, mariscos y verduras alla europea & farofa (harina de tapioca) americana. Resultado: ¡¡deliiiicia!!! Luego solo hay que asumir que la digestión va a ritmo tropical, pero ciertos manjares vienen con luchas gástricas incluidas, c'est la vie!
Su par de rua, igual de sabroso pero más peleón, es el acarajé. Una especie de buñuelo hecho con harina de una variedad de feijaos, frito en aceite de palma y relleno al gusto del consumidor con diversas salsitas a escoger: picantes, verdurosas, camaronianas o farináceas. Vendido siempre en puestos callejeros por exuberantes mujeres vestidas integramente en blanco que son todo un icono de la ciudad.


 
El básico playero: quesito tostado con especies y agüita de coco..

Praia de Itapuá, inmortalizada por Vinicius de Moraes (que está abajo con mi mai)

Y si, lo sé Ander (si has conseguido llegar hasta acá) me extiendo hasta el infinito.. Pero sería raro escribiendo sobre Brasil no decir nada de las playas ¿no?
De las que había en la llamada Ruta de los Coqueiros, siguiendo el litoral hacia el norte, nos quedamos con  Praia do Forte. Más que por la transparencia o la temperatura del agua, por la visita que hicimos a un centro de conservación de tortugas marinas que lleva más de 30 años funcionando, excelente ejemplo de proyecto medioambiental con alta implicación de la población local. Interesados en el naturalismo, para más info ir a Proyecto Tamar.

Probamos más playukis pero realmente ¿qué puedo explicar de un chapuzón atlántico? Realmente si hay algo en lo que me siento apátrida al 100% es en cuestión de mares.. ¡Adoro al Mediterráneo! (aunque el agua sea fría, si!)
Y también debo reconocer que no puedo negar más la evidencia de que me hago mayor: ahorita lo de la caipirinha panza al sol..  ¡¡me encanta!!!





viernes, 9 de enero de 2015

Buenos Aires: el yin y el yan de los reencuentros

Se levanta viento, huele a agua, está por caer.. Las lluvias del lado de acá siempre me parecieron unas hembras poderosas, decididas, de esas que cuando empiezan algo no hay quien las pare.
Pero ahora hasta eso cambió, Buenos Aires climatológicamente se está acercando al ritmo de un país tropical. Las lluvias son cortas, monzónicas casi. ¿O será que están haciéndose desear y cuando menos lo espere se desatará un tormentón de esos que recuerdo de chica, que regaban de chapas y ramas las calles del barrio?
Veremos, todavía tengo una punta de días por estos lares..

Escribir otra vez desde el lado de acá, desde este Buenos Aires de clima errático, se me hace harto difícil. Y es que lograr desentrañar mis sentires después de tantos años de vivir afuera no es tarea fácil.
Yo cambié, el país cambió, y cierto es que no hay como vivir la cotidianidad de un lugar para poder entender el devenir de sus acontecimientos. Aunque a veces una mirada imparcial venida de afuera puede dar respuestas más certeras, está visto que no es mi caso.. La ligazón a pesar de los 14 años de Catalunya como campamento base sigue existiendo.

Volver a ver familia y amigos, revivir una parte de mi existencia que me parece la prehistoria ya -exagero, siii-, me enfrenta siempre a la reflexión de cómo hubieran sido las cosas si me hubiera quedado, a repasar lo hecho y lo obviado, a profetizar cómo me sentiría si volviera... Meditaciones de jardín avaladas por este calor que desestima cualquier salida hasta las horas de la tarde, y mechadas por lecturas de la inacabable biblioteca materna y las charlas varias acompañadas de mate y facturas. Pequeños placeres en este bunker verde en el que se ha convertido mi casa de la infancia.

Releo el post que hice hace casi 3 años, la última vez que me quedé un largo tiempo, y veo que las impresiones generales que llevo teniendo esta vuelta han variado poco, más bien se han agudizado.
La política cada vez más es parte indisociabe del ser argentino. O como mínimo hablar de, despotricar porque o gritar sobre.
Las posiciones se radicalizan, para evitar conflictos hay temas que directamente es mejor no tocar. Hay muchas familias peleadas y a estas alturas del partido el pacto tácito es "de eso no se habla".
Me pregunto ¿cómo se llegó a estos extremos? ¿desde cuándo es democrática la intolerancia, el desdén burdo hacia la idea distinta, el oscurantismo barato que cataloga y divide a personas, empresas o instituciones entre "los buenos" y "los malos"? Sin medias tintas, sin posibilidad de defender una parte de, sin debates con análisis en profundidad.... Pareciera que en la Argentina de hoy la tendencia es a todo o nada. Amigo o Enemigo, así, empezando con Mayúsculas. 

¿Acaso por eso el campo va camino de ser solo soja transgénica made in Monsanto, que dueña y señora ya del inmenso territorio pampeano arrasa ahora los bosques irrecuperables del Chaco?
¿Tal vez sea esa la razón que me induce a decir con la boca pequeña que los carriles bicis de la Capital Federal me parecen una buena iniciativa (porque el que la gobierna es de derechas, y por ende malo malísimo, imposible afirmar que algo de lo que él haga esté bien..)
¿Acaso me tengo que sentir casi traicionando a la Patria por haber ido a comer a un bodegón sospechoso de no estar a favor de la política del partido gobernante?
¿Esto es una democracia o una guerra sorda, otra vez?
¿Dónde quedó la libertad de expresión, amigos?
....
No sé, pero es de las cosas que más me chocan de esta nueva Argentina.
Esto y el nivel al que ha llegado la propaganda visual, que me recuerda como un chicotazo en la cara a dos países bien diversos en los que estuve: Cuba y Jordania. Políticamente incorrecto poner a Fidel, Camilo y el Che al lado del Rey de Jordania, no lo niego. Pero el efecto que me producen las imagenes les juro por mis libros de Cortázar que es la misma.
Y es que en la Argentina de hoy las estampas repetidas hasta el hartazgo son cuatro: Perón, Evita, Cristina y Néstor.
Y lo siento, no lo puedo evitar y espero que nadie se ofenda, pero a mi personalmente me impresiona. 
El culto a la imagen de una persona nunca fue lo mío..y de cuatro, menos...
Y entonces no puedo evitar preguntarme más cosas,
¿Qué tipo de educación basada en héroes y villanos que parecen salidos de un cómic de Batman defendiendo a la ciudad Gótica se le está dando a las generaciones que vienen?
¿De qué se va alimentar la población in crescendo en un país que dedica cada vez más y más hectáreas a un monocultivo de exportación, dejando sin trabajo a los pequeños y medianos agricultores? ¿Vamos a endeudarnos para comprar comida por haber dejado de producirla??
¿Qué tipo de país se construye desde una democracia que pareciera no saber vivir sin enemigos a quien disparar continuamente en lugar de fomentar la diversidad de pensamiento?

Ahora que es tan triste hablar de cómics y de intolerancia, me parece que no le vendría mal a la sociedad un poquito de reflexión. Pero como acabo de escuchar hace un rato, si se sigue fomentando la "arrogancia de la certitud", estamos jodidos....




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Casa tomada

No, no va de viajes recientes para recontar con gusto.
Ni de la crisis. Ni de mi múltiples taras de fábrica que por escrito hasta me hacen gracia a mi..

Ahora estoy en guerra.
Me resistía a reconocerlo, a empuñar armas, a declarar abiertamente mi posición en contra de..
Pero la situación se ha vuelto extrema.

El enemigo fue primero silencioso. Yo, ingenua, creía que podíamos compartir espacios comunes sin molestarnos, casi solidariamente. Lo vi avanzar apacible, creyendo que entendernos sería fácil.
Pero no.

Las escasas normas de convivencia fueron enseguida devastadas, imprevisiblemente aparecían en espacios insensatos, abriendo rutas nuevas, explorando cada vez un poco más allá, ocupándolo todo.
Avanzaban cual horda, multiplicándose de manera escandalosa. ¿Un rearmado imperio Mongol harto de la inundación de productos chinos? ¿Otomanos en rebelión contra la austeridad del twitter?¿ Romanos reloaded?

Da igual la nacionalidad, ahora ya tienen las horas contadas...











domingo, 13 de julio de 2014

Piccole vacanze italiane

 
Ciudad, pero antes República.
Terrenal, pero por siempre más acuática.
Mezcla de cultureta de Biennale y macarra gondolera. 
Vendida al turismo, pero todavía impregnada de una soberbia elegante, toda ella, Venezia.

La había visitado hacía más de 10 años pero mi cabeza demuestra una vez más que pierde memorias por todos los costados, y sinceramente lo único que recordaba vagamente era la ondulación del suelo de la Basílica de San Marcos.
La semana pasada, alentada por futuros ingresos de un trabajo veraniego, me decidí a darme el capricho de volver con la excusa de ver a nuestro queridísimo Paolo Conte en directo, en un concierto en su tierra.
El azar nos puso sobre la mesa el complemento perfecto: mi sorella italiana estaba el finde en su pueblo por el cumple de su padre.  Así que viendo que los astros se conjugaban en nuestro favor, ahí nos fuimos con mi amiga Soni, vuelos low cost mediante.
Como guía de cabecera llevábamos "La Venezia Secreta de Corto Maltés".  Y es que ¿quién mejor que un personaje de cómic para guiarnos por esa ciudad tan irreal??

 Nuestro guía, con su pose chulesca en la vitrina de una librería

El tiempo era escaso, solo dos días y medio porque los otros los pasaríamos con Pao en Lombardía. Pero aun así nos decantamos por saltarnos los itinerarios preestablecidos y el primer día lo dedicamos a callejear.
Y es que ¡qué placer perderse en Venezia! Ir descubriendo  patios y patiecitos, plazas y plazuelas con sus respectivos pozos, puentes de múltiples formas y materiales, páteras con motivos medievales escondidas entre fachadas semiderruidas, iglesias en abnegada lucha contra los espacios vacíos o entregadas ardientemente al mármol, callejones que desembocaban en canales, canales con gente de los más curiosa surcándolos, y  por supuesto... ¡muchos turistas!!
Pero contra lo que pensaba, no era muy difícil evitar a nuestros congéneres:  con obviar las indicaciones de los cartelitos "A Rialto" o "A San Marco" era suficiente. La marea humana foránea parece que consideraba todo el resto prescindible, que vista la Plaza San Marcos y hechas la fotos en el Puente de Rialto, ya estaba validada la visita. Boh!

Escudriñando rincones varios..

 Una frutería acuática, total!
 Patios, ventanas, palazzos abiertos al público .. y las guiris haciendo sus fotos, of course!



 Uno de los pocos puentes que quedan sin balaustrada, cerca de la Fondamenta de San Felice
 Canal con signore con Panza included.
 La puerta más chueca que vimos hasta el momento.. 
Más abajo, carteles con nombres que siempre me hacen pensar como ser reiría mi prima Caro

 Detalle de los agarradores de las contraventanas de un palazzo
Abajo páteras rarunas

Cronos o el "hombre selvático"

Pero no solo hay turistas en Venezia ¡por suerte también quedan venecianos!!
El primero con el que tuvimos el placer de interactuar fue un zapatero con un garito minúsculo cerca de la Universitá Ca' Foscari. Mirábamos una pátera frente a su local y nos explicó que era moderna y que según el dueño simbolizaba "come i suoi figli bebono il suo sangue". Juas!!
El segundo fue Franco, dueño (suponemos) del bar de nuestro barrio, su charla alrededor de la pregunta "ma, voi sapete chè cosa è una selfie?" era digna de una peli de Fellini. El bareto tenía absolutamente cero glamour turístico, pero sí unos vinos de la casa riquísimos y unas tapas nunca vistas (la polaroid del medio huevo duro cortado con machete y servido con su cáscara a modo de plato con un poco de pimienta y aceite espero no perderla!!)
El más rocambolesco probablemente fue un "stampatore": Gianni Basso, que se dedicaba a hacer tarjetas de manera artesanal para la jet set (ahora preparaba un envío al Príncipe Harry y otro para la productora de Ben Affleck ¿?)
No tenía mail, los pedidos los recibía por carta porque según nos dijo "senza computer, non ho problemi!!
Habiendo aclarado lo obvio de nuestra no pertenencia a la jetset, nos halagó como buen itálico diciendo "ma vuoi siete più simpatiche!"

 Nuestro primer spritz (luego supimos que era austríaco y el Aperol una afegit posterior, pero estaba bueno igual!)





 Gondoliere al canto!! El momento de empujarse con la pata en la pared era lo mejor!



Y así perdiéndonos y encontrando curiosidades nos pateamos los barrios de Santa Croce, San Polo y Dorsoduro. Se nos hizo la noche y tiramos para el concierto. Originalmente Conte iba a tocar en el Patio del Palazzo Ducale, cosa que hubiera sido impresionante. Pero dos días antes la sede se había cambiado al mítico teatro de La Fenice, el Liceu de Venezia, que tampoco estaba mal evidentemente.. (luego me enteré que se trasladó porque no les concedieron los permisos.. ¡mediterráneos forever!!!)
Sobre el concierto no me extenderé, me emocionó verlo ahí, sentir que su público italiano también lo quiere, que no es solo un producto for export peeeero... está viejito, está. Y reflexionar sobre cuándo o por qué un artista no se retira a tiempo daría para otro post.

 Detalles de nuestro debut en La Fenice, aspettiamo ritornare!!



El día 2, ya con guía y mapa en mano, escogimos un par de recorridos del Maltés para hacer. Todo sea dicho, habíamos elegido el doble, pero nuestro ritmo de visita era tropical, así que hubo que reducir..
Canareggio, la zona del antiguo guetto judío, nos enamoró de buena mañana. Siguen funcionando ahí escuelas hebraicas,  un museo del cual solo visitamos su tienda de souvenirs (la única con cosas que huían del mal gusto reinante en materia de merchandising!) y no sé si era por una cierta aura de nostalgia cabalística o por los aromas de las pastelerías kosher de los alrededores, pero ese barrio nos robó el corazón.
Aparte ahí cerca tomamos el mejor café del viaje, en una torrefactoría que funciona desde 1930 y a la que fuimos gracias a las reseñas de Corto Maltés. Sin contar que 0.80€ x un ristrettto en estas tierras era ¡cuasi un miracolo!!

En el Guetto Nuovo
 
 Campo dei Mori, e voilà, i Mori!



Arriba, placa de medidas míninas de pescados, donde se demuestra que los venecianos era más eco-sostenibles 3 siglos antes que ahorita!!


Y res, una estatua que no viene a cuento pero me encantó por su pudor al desnudo..



Por la tarde, después de un buen plato de pasta en un bareto obrero (spaghetti vongole, mamma mia que buono!) fuimos a la zona del Arsenal, las antiguas atarazanas o astilleros, en su época uno de los mayores de toda Europa.
En momentos de máxima actividad era como una ciudad dentro de la ciudad, con más de 5.000 trabajadores entre carpinteros, fundidores, herreros, fabricantes de velas, maestros de armas, mujeres que se encargaban del matenimiento y cuidados de las velas, niños que iban de aprendices.. Un hormiguero que llegó a producir dos naves por día (again, nuestra guía dixit y yo me lo creo!)
Hoy día, la mitad está en estado de abandono, y la otra mitad se usa para instalaciones de la Biennale aparte de ser la sede del Museo del Arsenal (al cual dado el carácter "exterior" de nuestra corta visita no entramos, pa' variar..)
Las vistas desde ahí a la isola de San Michele, el mar lamiendo la entrada a las islas al atardecer, qué decir.. una gozada.
De noche ya, volviendo a nuestro albergo, me quedo con la imagen del Campo San Polo, casi sin gente, con una iluminación rozando a montaje teatral.
O la de cruzar el ponte de l'Accademia y ver la chiesa de Santa Maria de la Salute al fondo, sumida en sus plegarias (que ahora imagino tal vez  irán más enfocadas a enviar una peste que elimine a todos los turistas y salve a la ciudad de hundirse? po`essere..)

 Desde el Ponte de l'Accademia, infestado también con esta moda de los candaditos. ¿Alguien puede explicarme cómo puede un candado simbolizar el amor????
 No me acuerdo ya dónde pero il campanile storto me encanta!!

Claustro con una muestra de pintura mechada de aves embalsamadas.. ¿arte moderno?


Llegando al Museo del Arsenale, pasión por los leones según vimos..


 El Pabellón de Catalonia!! Lo encontramos de casulidad, pero estaba già chiuso, peccato!
Abajo uno de los barrios más auténticos que vimos, San Pietro


Última mañana, y ¡¡ayyyy, qué penita tener que irse!! Todo lo que no habíamos llegado a hacer se había ido  acumulando utópicamente para esa mañana, hazaña que evidentemente se revelaba imposible de realizar.
Tocó decidir, y así hubo que relegar tristemente para una visita futura la isola de San Michele con sus tumbas de poetas, l'isola degli Armeni con sus convento y su mermelada de rosas que prometía ser deliciosa, los cementerios judíos de la Giudeca, la visita tranquila a las galerías de la Accademia, el paseo en bici por el Lido....pufff, tante cose.
Me reconcilié con todas esas renuncias por el hecho de visitar el mercado de pescado de Rialto, otra de las cosas que parece no ser exclusivamente para turistas. Horror solo al descubrir que venden las gambas sin cabeza, pero, ¿¿¿por qué, Madonna santa????  
"Non siamo abituati a mangiare la testa" me dice un pescadero al que interpelo, azorada. Qué raros los venecianos pienso, siempre con la frase de Ander en la mente "una cabeza sin  gamba vaaale, pero.. ¿una gambla sin cabeza??" En fin, costumbres bárbaras.

 Fondi di carciofi, listos pa cocinar!








Visitar la Basílica di San Marco, porque tan heréticas no podíamos ser de no entrar ni siquiera ahí, fue el principio del fin.
Hacer nuestra última "ombretta" (un vinito rápido) en un chiringo cercano al mercado, con paninis de bacalà mantecato y polpette de melanzane, al lado de una tienda de quesos en la que hubiera hecho bancarrota si hubiera puesto un pie dentro... nuestra despedida definitiva de la ancora sempre bella, Serenissima.


 Puede ser que el señor de arriba estuviera buscando esto?? Poverino..

 Otros de esos palazzos fabulosos, increíblemente abiertos al público de manera gratuita y sin ni un alma dentro..

 Una de mis favoritas: turismo vs vida real..
 Y por fin, piazza San Marco!!



Aspetto a presto, Serenissima!

Luego ya cambiamos de tanto. Recorrimos el norte con il Trenitalia que nos depositó en una Milano gris, solo para recordarnos con más ansia il sole veneziano.. Tomamos la conexión por los pelos, y llegamos a Gallarate donde Pao nos esperaba. 
Acá ya estaba lloviendo y parecía otoño, pero el calor venía por otros lados.  La familia Borghesi a pleno nos recibió como siempre con los brazos abiertos y más que un pan abajo del brazo.
Y es que ¿qué decir de esta familia tan ítalo-argentina? Para mi es como el ideal de las familias de antaño, solidarias, cariñosas, con esa tendencia a sobrealimentar a todo el que caiga bajo su techo, hablando a gritos y todos a la vez, con niños, perros y gatos, todos juntos. Lo que en la Argentina inmigrante se entendía por el concepto básico de famiglia unita.
Pero no solo comimos y charlamos: Pao nos llevó a hacer 2 visitas de talante bien diverso:
La primera naturalística, al Lago Maggiore, descubriéndonos el fabuloso Jardín Botánico de la Isola Madre  y la picola Isola dei Pescatori.
La segunda más popular, a cenar salamella con vino en la Festa degli Alpini, en Castrono. La imagen de los viejitos bailando "mueve la colita" también espero retenerla!! jaja

 Lago Maggiore

 Arriba haciéndome la interesante.. Abajo directamente posando todas en la Isola dei Pescatori


 El árbol mítico del parque, con sus muletas de salvación tras una tormenta brutal de hace unos años..
 Momento ágape italo-argentino: parte de las viandas.. 

 Hombres preparando un asado: do not disturb!






Y ya, finito, no more fotos de la comilona. Más que nada porque Sòni que era la que llevaba la cámara se debe haber puesto a comer, actividad a la que yo seguramente llevaba ya dedicada en cuerpo y alma hacía rato!!
Y eso, que 5 días pasan volando, ma che bella è l'Italia!!!!