jueves, 19 de abril de 2012

Crucero Australis: mi primera expedición náutica

Recién cuando me conecté a internet una vez instalada en Punta Arenas caí en la cuenta de que solo habían pasado 3 días. ¿3 días nomás??? Yo sentía que había hecho tantas cosas que, una vez más, el tiempo se me hizo elástico y cundió más que los últimos 2 meses en la capital.

Mi experiencia en barquitos era escasa: algunas excursiones de horas para turistas y navegaciones simplemente de transportación como mi Ziguinchor/Dakar, con mareo y vómito incluidos. Los cruceros europeos en general nunca me tiraron porque tienen esa onda entre seguidilla de desfile de modas y cócteles mechados con atraques de 1 hora x país.
Del Australis, en cambio, tenía un feedback super bueno de una pareja de amigos que lo habían hecho (Marquesa d'Aurell & Chechi, tot sigui dit!) y ante una promoción last minute que encontré por ser el último zarpe de la temporada me decidí a masacrar mi chanchito haciendo uso de la nunca bien ponderada tarjeta Visa. Digamos que cerré los ojos y pagué: aséptica y certera pasó como una Matahari, ofreciéndome a cambio una de las experiencias más fabulosas de todo el viaje.

 En el puerto de Ushuaia, al embarque
 Abajo, mi super camarote con ventana de piso a techo + vistas durante la navegación
 Alejándonos de Ushuaia, tarde y noche..

Zarpamos de tarde y primero tocó el ritual del cóctel de bienvenida y presentación de la tripulación (por suerte con piscosour, mmm). El Capitán debo reconocer que de entrada me encantó! Y es que era como los de las pelis: con una barba pulcra, respetuoso sin ser empalagoso y ante todo portador de una cara inspiradora de confianza extrema. Luego vino la cena, excelente menú "magallánico" que entre miles de cosas tenía ensaladitas raras de algas "cachiyuyos", centolla en todos sus formatos, sopaipillas, postres a base de calafate y chirimoya y demás delicias locales con nombres que ya por si solos te hacían babear.. Así es que de momento había comido y bebido (harto bien) pero esperaba la primera expedición, que era al fin y al cabo para lo que había venido y que recién tendría lugar a primerísima hora del día siguiente. Eso claro, siempre que el tiempo nos permitiera desembarcar, porque el primer destino era nada menos que ¡el Cabo de Hornos! Terror de navegantes dada su alta concentración de naufragios por milla náutica, meca poseedora del verdadero Faro del Fin del Mundo, el lugar más austral antes de llegar a la Antártida, que desde ahí nos quedaría a tan solo 1000 kms.

tripulación trabajando en el puente de mando. Al final me dio vergüenza sacarme una foto con el Capitán (aunque Uds no lo crean..) Abajo, una de las zodiacs y videito de delfines

Después de la cena nos explicaron toda la excursión, así es que me fui a dormir con una excitación infantil, me desperté a media noche pensando ¡¡por favor que podamos desembarcar!! Y al final se hicieron las 6 y pico.. Frenamos y bajaron las zodiacs a hacer el reconocimiento para ver si se podía....[tensión en los últimos minutos que avanzaban a paso tortuguil... tictactictac.....]. Y entonces sonó el aviso oficial "ding dong: los invitamos a presentarse a la cubierta Darwin para recibir las instrucciones del desembarco". ¡¡¡¡Aleluyaaaaaaaa, íbamos a desembarcar!!!!! Yo que ya tenía toda la ropa puesta (chaleco salvavidas incluido) hacía una hora más o menos, tardé medio segundo en llegar y de ahí ya solo fueron las formalidades de como subir y bajar de las zodiacs y al agua patos!!
Teniendo en cuenta que éramos unas 200 personas repartidas en 5 botes de a 14, fue todo super ágil y ordenado. Ahora, en el momento de dejar el numerito de tu cabina colgado del panel que indicaba que desembarcabas,  y cuando ya en la zodiac vi que el crucero se empezó a hacer chiquiiiiiito, reconozco que me dio como un nudo en la garganta de pensar  ¿y si no podemos volver a subir??? Justo había visto El Náufrago hacía poco y dudaba que mis capacidades de supervivencia alcancen las de Tom Hanks auspiciado por FedEx.. Pero del otro lado estaba ya la Isla Hornos, el mar había sido dadivoso con nosotros y el desembarco se preveía sencillo, estábamos a punto de llegar!!!!!!!!!!!! 
En ese primer desembarco confirmé la profesionalidad de la tripulación del crucero: no solo íbamos con el "conductor" de la zodiac, abajo nos esperaba el jefe de Expediciones controlando las bajadas de todos, junto con 2 hombres ranas y 2 marinos más! Yo pensaba que no me daría tiempo ni de morirme de frío si me caía al agua, cosa que me tranquilizó bastante.
Y así de supervisada por recios hombres de mar, casi sin darme cuenta ya estaba pisando la Isla. ¡¡No se pueden imaginar la emoción que entra de estar en un lugar así!!!!! Que al final a simple vista no deja de ser una isla rocosa más, llena de pajonales y coronada por un par de monumentos. Pero es el Cabo de Hornos, joder!!! 
Hicimos una caminata hasta el monumento y luego al faro/casa, donde vive el Alcalde (militar) del lugar con su mujer y 2 hijos. El tipo nos explicaba el orgullo que le suponía a él estar destacado ahí durante un año mientras yo flipaba porque por unas horas vale, pero ¿¿todo el año ahí solos????? ¡Qué ganas de "hacer Patria", dios mío!!!. 
Luego de hora y pico por ahí, nos despedimos del lugar y sus 4 habitantes (5 si contamos al pobre perro que se habían llevado a sufrir esos vientos indómitos) y volvimos a disfrutar de un reconfortante desayuno de lujo, todavía sin creernos que veníamos de donde veníamos..

el primer desembarco

 caminata al monumento, y de paso saludando al Alcalde..
 vistas del faro desde el momunento y viceversa
 partidito con el hijo del Alcalde. Al lado, la hija y Goofy, el perro!

 
 yo para variar fatal en las fotos...

Luego hasta la tarde no teníamos el siguiente desembarco, pero eso no significaba que estuvieras ocioso. Aparte de las charlas explicativas de los lugares que visitábamos que se hacían a bordo + lo que nos contaban los guías cuando estábamos en tierra firme, había pase de documentales relacionados (tipo la Expedición de Shackleton, alucinante) y otras charlas que daban ellos de historia, flora, fauna y hasta de vinos chilenos!! Yo fui a casi todas (salvando la de nudos que no me motivaba) y personalmente el nivel me pareció inmejorable!! Sobretodo la de historia, que era muy poco "convencional occidental" y bien reivindicativa no solo de los pobladores autóctonos sino aclarando varias falacias históricas en cuanto al "descubrimiento" de América y las peleas por las rutas náuticas. 
Y por si aún te quedaban ganas de más información había una biblioteca bastante decente, la cuestión era encontrar el tiempo para leer!! (que las comilonas y la posterior digestión y/o siesta también ocupaban lo suyo, jaja). Pero descubrí flipada un librito en catala de un loco que fue tras las huellas de un tal Cinto Puget, fundador de la Estancia La Catalana en Tierra del Fuego. Catalinos, ¡esteu a tot arreeeeeeeeeeuuu!!!

 momento bar con dos de los compis de mesa

El segundo desembarco fue en la Bahía Wulaia, perteneciente a la Isla Navarino. Lugar mítico porque fue de los que visitó Darwin en su expedición alrededor del mundo junto a Fitz Roy, siendo solo un pipiolo de 22 añitos!!! (yo es que siempre me lo imagino viejo y barbado y me sorprendió). Wulaia también es tristemente famoso porque ahí masacraron a unos misioneros ingleses, supuestamente murieron a manos de los Yámanas pero la cosa nunca quedó aclarada del todo. Masacres y naturalistas aparte, ¡¡el lugar era una belleza!! Aparte claro, a estas zonas no va nadie, así es que éramos solo nosotros (y si, en este caso el disfruté de este elitismo, lo siento!!!). Claro que cuando bajamos de la excursión al cerro y nos esperaban con un whisky con hielo (o chocolate para los abstemios) realmente el lujo me pareció excesivo para mis estándares!! jajaja

vistas varias de la bahía
 charlas con nuestro guía por el camino. Abajo, el destrozo de las castoreras (especie introducida)

 whisky on the rocks, literally..

Al día siguiente tuvimos mucha navegación (aparte de las consabidas comidas y charlas varias) pero puedo asegurarles que aun sin querer sumarte a las actividades, solo mirando por la ventana del camarote o afuera en la cubierta era taaaan hermoso el paisaje, lleno de montañas nevadas, brumosas, el agua brillante, las gaviotas y los cormoranes que nos seguían a veces junto con algunos delfines.. que se te pasaban las horas con la boca abierta, ¡¡mirando nomás!!!

Esa tarde desembarcamos para visitar el Glaciar Águila, dentro del Paque Natural Alberto d'Agostini. El nombre del parque viene de un misionero salesiano que fue uno de los exploradores más grandes de la zona. Descubrió y cartografió buena parte de estas tierras, y fue el primero que hacer una grabación en video en los años 40, financiado por el clero!! Dejó documentos interesantísimos de una etnia que habitaba más al norte, los Onas, que no eran como los yámanas canoeros y marinos, sino más bien terrestres, grandes cazadores de guanacos. Pero como sus vecinos australes, hoy también practicamente extintos gracias al hombre blanco.

una de las guías mujeres (había 2!). Abajo llegando al glaciar

 La mañana siguiente nos quedaba ya solo Isla Marta, donde íbamos a avistar lobos marinos y aves pero sin desembarcar para no molestar a los bichos. Ahí la cosa ya se puso más jodida, el mar estaba arremolinado y les puedo asegurar que intentar manejar la cámara con una sola mano porque la otra me sostenía a mi no es fácil!! Así es que las fotos no matan pero ver a los lobitos que se nos acercaban curiosos fue super tierno!! (y haber sobrevivido sin caer al agua ni yo ni la cámara, también!). El videito fue dentro del momento de más calma marina..







Y nada, ya nos quedaba navegar hasta Punta Arenas y se acababa la cosa. ¡¡¡Qué tristeza, yo no me quería ir!!!! Pero no había nada que hacerle.. Me despedí de mi camarote y de los compis y a seguir viaje por tierra..
Aunque definitivamente considero este viajecito dentro de mi personal historia como el comienzo de mi "era náutica".. Ya veremos qué sale después!!!!

pd mis videitos as usual dejan que desear, pero me he puesto con el tema achuchada por mi hermano de "registrar" las cosas, prometo mejorar!!

sábado, 14 de abril de 2012

Ushuaia, fin de mundo... ¿fin?



Estoy en Ushuaia, así es. Después de muchas vueltas finalmente los vientos me soplaron que el camino fuera hacia mi personal sur del sur. Y aquí estoy, en un otoño que parece invierno y en una ciudad que aun estando a más de 5.000 kms de La Quiaca, su par norteña, pertenece al mismo inacabable país.

La ciudad no es demasiado grande, pero lo suficiente como para agenciarse el título de ser "la más austral del mundo" a pesar de haber asentamientos más al sur (que se ve no computan en el ránking..).
No es tampoco demasiado linda, pero tiene un encanto dado por una bahía de cielos siempre llenos de nubes caminadoras (aparte de barquitos siempre muy fotogénicos). Como contrapunto, tiene una especie de barniz puritano que le dejaron las iglesias legadas por las misiones de ingleses que pasaron por la zona. Dicho sea de paso, desde que llegaron los misioneros y colonos, allá por el 1870, la población de los yámanas (los habitantes originarios) disminuyó en 10 años de 3.000 a 1.000. En 20 años más solo quedaban unos cientos y actualmente no sé si queda alguno, la verdad..
Y no se crean que los misioneros jugaban al "tiro al indio", eh! Pero los que venían en los barcos balleneros y loberos se ve que si, y sobretodo las enfermedades que importaron sumadas a la pérdida de sus recursos de supervivencia los acabaron diezmando. Triste historia, trillada si las hay, a lo largo y ancho de este nuestro mundo!!

vistas de la ciudad

            barquitos de la bahía

El Saint Christopher, varado y aburrido desde 1957

Pasado el reconomiciento del territorio citadino empecé con la visita por el Glaciar Le Martial, que está nomás a 7 kms de la city y me permitió una caminatita para empezar a desoxidar mis músculos, que después de casi 2 meses de inactividad tenían textura de pladur ya... 
El nombre franchute le viene por el comandante de una expedición que en 1882 vino al Cabo de Hornos a observar el paso del planeta Venus (loco, no?). De rebote, gracias a que en la expedición venían fotógrafos aparte de científicos, se conservan las únicas tomas de los Yámanas.
 Al glaciar en si no llegué a pisarlo, porque arriba ya hay zonas que están bastante nevadas y yo para variar carezco de equipo para esas cosas extremas. Pero con el camino y con el avistaje de cerquita ya me di por bien pagá!!

el camino de ida por la ruta, casi intransitada


y el glaciar, mismamente

vistas de la bahía desde arriba 
 yo en versión "otoño austral"
montañitas cercanas cuyo nombre desconozco..
 el camino de regreso por el bosque, chuli no?
 

Al día siguiente me dediqué al Parque Nacional Tierra del Fuego, y todavía con ganas de caminar me decanté por el sendero de la costa seguido del de bahía Lapataia. 
La primera grata sorpresa nomás empezar el camino en la Ensenada Zarategui fue descubrir "la oficina de correos del fin del mundo", jaja, lo que da el márketing argentino eh!! Pero la verdad el lugar era cuco, y el viejuno que lo regentea un personaje en toda Ley!! Con postales a su imagen y semejanza a lo Andy Warhol y todo!! 

El sendero de la costa en si es una gozada, va oscilando entre los bosques magallánicos y las "calitas" con vistas al canal al Canal de Beagle. Los árboles (principalmente coihues y lengas) despliegan en esta época tonos desde verdes a rojizos, recordándome la maravilla que fue mi verano japo. Animalitos pocos vi, algunos cormoranes y pajaritos de identidad desconocida por mi, pero al famoso zorro patagónico que con seguridad me olió y vió, yo no tuve el gusto de verlo! 
Igual lo más glorioso fue la paz, como abril ya es casi el final de la temporada los turistas eran escasos y pasaron largos ratos sin que me cruzara con nadie!! Y viniendo de Buenos Aires no les puedo explicar lo que se disfruta esta soledad sin ruidos..
Bahía Ensenada, comienzo del sendero costero 
 detalle de hojas de guindo
 cormoranes con fondo de montaña

Después del sendero costero, y previo paso por la cafetería estratégicamente ubicada en el lago Roca donde me zampé un tarta de ricotta para recuperar energías, seguí camino al sur para ver la bahía Lapataia, que también me habían recomendado especialmente. Y como todo lo que venía viendo, me encantó! Aparte de que acá se sumaron a los cormoranes dos delfines, de los que solo vi el lomito, pero qué emoción!! Delfines del fin del mundo!! jajaja
Realmente este parque, que comparado con otros del país es chico (solo 63.000 hectáreas, juas) es una pasada a nivel paisajes, y encima se puede acampar!
 para que no se crean que es todo un montaje y no vine, jeje!
Para rematar la visita me pasé por el presidio de Ushuaia. Y no es masoquismo, no.. pero resulta que esta ciudad nació en gran parte alrededor de esta cárcel, que se empezó a construir en 1904 como parte de una estrategia de colonización del territorio recién dividido con los vecinos chilenos. 
Lo cierto es que fue algo así como nuestro Alcatraz, pero con ciertos toques autóctonos. Los presos trabajaban (de hecho ELLOS construyeron la cárcel..), aprendían oficios y hasta cobraban un sueldo (algunos). Claro que las condiciones eran extremas y el maltrato se ve que igual o peor que en cualquier prisión, así que no era una ganga que te mandaran ahí. 

Entre los presos hubo unos cuantos famosos, pero el que se lleva los honores es sin duda Simón Radowitzky. Anarquista de los de antes, se ganó la prisión perpetua por haber matado con una molotov casera a Ramón Falcón, jefe de la policía que había comandado la represión durante una gran manifestación en 1909, donde entre otros murieron 4 anarquistas. Radowitzky pasó 20 años ahí, con intento de fuga incluido (la libertad le duró 20 días y el castigo 3 años) y finalmente fue indultado por el Presidente Yrigoyen. Después de lo cual participó en la Guerra Civil Española, para terminar su vida en México. Una vida agitada, vamos.
El presidio fue cerrado en 1947, y después de varias vueltas lo reciclaron en museo y galería, nada mal teniendo en cuenta sus orígenes..

 vistas de un pabellón, conservado de origen

Maqueta del Petiso Orejudo, otro preso célebre, asesino serial de niños con cordón de zapatillas!

Entre excursión y excursión estuve también en un concierto del Festival de Música del Fin del Mundo (nombre original, no?) que me resultó entre casposo y patriótico, mezcla que si fuera bebida sería calimotxo! Por suerte compensé el fiasco con un ballet, Carmen, interpretado por el elenco estable del Colón y que aun sin orquesta en directo estuvo excelente (aparte de gratis!!).

Y eso amigos, la verdad es que este lugar tiene una calma extraña que hace que uno pueda quedarse semanas. Pasa que acá la ansiosa, otra vez en danza, decidió despilfarrar su presupuesto mochilero con un crucero de expedición que la lleva hasta el Cabo de Hornos (si las condiciones climatológicas lo permiten!). Así es que en media horita me embarco por tres días, les cuento a la vuelta, besossss!!!!